Coachella 2026: una experiencia culinaria sin precedentes
Desde la Costa Oeste hasta la Costa Este, la oferta gastronómica del festival evoluciona hacia un destino propio, con
Desde la Costa Oeste hasta la Costa Este, la oferta gastronómica del festival evoluciona hacia un destino propio, con una presencia latina cada vez más protagonista.
El Coachella Valley Music and Arts Festival regresa en 2026 (del 10 al 12 y del 17 al 19 de abril) con uno de los programas culinarios más ambiciosos de su historia. Más allá de la música, el festival sigue consolidando su apuesta por la gastronomía como una experiencia central: más de 100 restaurantes, bares y pop-ups convierten el recinto en un ecosistema donde conviven street food, alta cocina y propuestas culturales de distintas regiones.
Esa convivencia entre escalas y estilos se refleja en todo el recinto. Desde clásicos de la Costa Oeste hasta conceptos de culto de la Costa Este, pasando por experiencias premium como la propuesta omakase de Nobu o las cenas comunitarias de Outstanding in the Field. En el centro de todo, el Indio Central Market vuelve a funcionar como una especie de meca culinaria, reuniendo proyectos clave bajo una gran estructura que opera como oasis dentro del festival.
A esto se suma una expansión clara del mapa gastronómico. Street Food Alley crece este año como un corredor dedicado al food truck y a los favoritos del sur de California, conectando directamente con espacios como el Beer Barn, que sigue funcionando como punto de encuentro entre conciertos. En paralelo, The Terrace se consolida como un vecindario gastronómico propio, pensado para recorridos rápidos entre sets, mientras que el área VIP 12 Peaks concentra la oferta más curada, con conceptos liderados por chefs y propuestas que rozan la alta cocina.
Todo esto convive con un énfasis cada vez más claro en la diversidad y las nuevas tendencias: el crecimiento de las opciones plant-based, la presencia de proyectos independientes con identidad fuerte y, sobre todo, la consolidación de la comida latina como uno de los ejes más visibles del lineup, con varios nombres marcando hitos dentro del festival.
A continuación, algunas de las propuestas más destacadas de este año.
Churrería El Moro
Fundada en Ciudad de México en 1935, Churrería El Moro no es solo un restaurante, sino una institución que ha sabido convertir un clásico popular en una experiencia cultural completa. Su propuesta gira en torno a una idea simple ejecutada con precisión: churros hechos al momento, fritos de forma continua y acompañados de chocolate espeso o azúcar, en un formato que combina tradición y ritual urbano. Su llegada a Coachella —además como debut— marca uno de los movimientos más interesantes del lineup, con un pop-up ubicado junto a la rueda de la fortuna donde los asistentes pueden ver los churros prepararse en tiempo real, trasladando ese gesto cotidiano a una escala espectacular dentro del festival.



